bajó
un Niño Pequeño, el hijo bastardo,
peor,
de
Enola Gay (¡la pájara!),
silbando,
gamberro,
a
romper Hiroshima, trasteó un rato
y
dibujó en los suelos
y
en los muros de la ciudad
graffiti horrorosos, en blanco y negro,
las sombras
nucleares
de
sus muertos
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