una playa del poniente de la
Bretaña Mayor, frontera
de Avalón,
guarda las melancólicas huellas
de
los zapatos herrados del rey Arturo herido
de muerte,
de los pies descalzos,
delicadísimos,
de las nueve magas médicas que lo recogieron,
y repiten, las aguas que cruzan hasta la Isla de las Pomas,
la
estela de su barca
penúltima
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